Zoe Maisey es una adolescente admirable, con un altísimo coeficiente intelectual y un prodigioso talento musical, que carga con un oscuro episodio pasado que su madre Maria le obliga a mantener en secreto. Una noche, tras dar un concierto que ha de suponer su espaldarazo, Maria aparece muerta. La policía y sus allegados van a intentar averiguar qué pasó, pero Zoe, abrumada por un pasado que no puede dejar atrás, sabe que la verdad no siempre es algo evidente.
Desde que vi este libro en la plataforma eBiblio y leí la sinopsis supe que tenía que leerlo. Algo me decía que había mucho más de lo que contaba la sinopsis, así que decidí tirarme a la piscina. ¿El problema? Que el libro no estaba disponible hasta dentro de casi dos meses, así que lo reservé y me olvidé de él hasta que hace unos días me llegó una notificación avisándome de que ya estaba disponible para mí. Acababa de terminar Tríada y necesitaba una historia muy diferente, por lo que no me lo pensé dos veces… Eso sí, no ha sido para nada como me lo esperaba.
Desde que ocurrió el accidente por el que Zoe fue condenada y en el que murieron tres personas, su vida y la de su familia ha sufrido un cambio de 360º. Tras salir del centro de menores, su madre decidió que tenían que empezar de nuevo muy lejos de lo ocurrido, por lo que actualmente viven junto al nuevo marido de su madre, Chris, y su hijo, Lucas, que además comparte su misma pasión por el piano. Decidida a dejar el pasado bien enterrado, Zoe está preparada para enfrentarse a su primer recital de piano. Sin embargo, todo se tambalea cuando Tom Barlow, padre de una de las fallecidas, irrumpe en el concierto amenazando con poner su vida patas arriba, y a la mañana siguiente su madre aparece muerta.
La historia está narrada en primera persona por varios personajes: Zoe, la protagonista; Tessa, su tía; Sam, el que fue su abogado y, en menor medida, por Lucas y por Richard, que es el marido de Tessa. Estos son prácticamente los personajes que conforman la mayor parte de la trama que, además, está dividida en dos partes: una primera parte llamada ‘Domingo y Lunes’, que nos sitúa en la noche del domingo, cuando tiene lugar el recital de piano, hasta la madrugada del lunes; y la segunda parte, simplemente llamada ‘Lunes’, que nos narra todo lo que acontece a partir del final de la primera parte. Toda la trama pasa en menos de dos días en el que los personajes no solo nos van narrando el presente, sino que vuelven en muchas ocasiones al pasado, a lo que lo desencadena todo, el incidente que ocasionó Zoe. Sin embargo, no todo queda ahí, sino que la trama ahonda un poco más en las vidas personales de Sam (el abogado), y Tessa y Richard, este último marcado por el alcoholismo y la depresión. Si bien la primera parte la disfruté bastante, la segunda fue un poco menos interesante porque de repente todo pintaba ser demasiado predecible y, aunque al final dio un pequeño giro, no me sorprendió en absoluto, sino más bien me perturbó un poco. Creo que un capítulo o dos más lo hubiera agradecido mucho, pero, aún así, no ha sido para nada un mal final, ya que era el más justo teniendo en cuenta las circunstancias.
En definitiva, Mariposa en la sombra de Gilly Macmillan es una obra narrada desde diversos puntos de vista que nos muestra la historia de una familia que esconde tras su fachada perfecta un oscuro pasado que, tras salir a flote, vuelve a trastocar de nuevo sus vidas. Una trama que, aunque no sorprende, es difícil de olvidar.



