Trabajar con un arquitecto no será lo más difícil, lo peor será enfrentarse al hombre que amenaza con derribar los muros de sus prejuicios.Ana Morales hace quince meses que está divorciada y aún no sabe qué hacer con su vida. Recibir en herencia, junto con sus tres amigas de la infancia, la casa-palacio de Los Tulipanes hará que su monótono mundo se desestabilice.El legado de su antigua profesora es un caramelo envenenado, pues las cláusulas que lo acompañan implican cambios radicales para las beneficiarias. Sin embargo, retomar relaciones casi olvidadas y convertir la casa-palacio en un hotel con encanto serán las tares más difíciles, lo complicado será llegar a un acuerdo con Mario Guerra. El reconocido arquitecto elegido por la difunta para llevar a cabo las obras de remodelación resulta ser el mismo hombre con el que un año antes compartió una tórrida noche en Roma.Mario no ha olvidado a Ana ni que ella desapareció sin despedirse de aquella habitación de hotel. Encontrarla como una de las herederas de Los Tulipanes lo hará enfrentarse a sus propios diablos, sobre todo, porque Ana será la diseñadora y decoradora de interiores de ese proyecto y esto los obligará a trabajar juntos para lograr un objetivo común.Solo el tiempo determinará si ambos están dispuestos a olvidar sus diferencias personales y retomar aquellos que creen que no ha dejado ninguna huella en sus corazones.
Tal y como se puede deducir, este primer libro está centrado en Ana y su historia con Mario, pero es una perfecta introducción para el resto de la saga, ya que podemos ver pinceladas del carácter de las demás miembros del club de Las Tulipanes: Beatriz, Gabriela y Patricia, que conoceremos con más detalle en las siguientes entregas y que, obviamente, estoy deseando leer; pero vamos a centrarnos en lo que nos compete, Ana y Mario, dos personajes que, aunque en un principio pensaba que no me agradarían, al final me han terminado ganando por completo. Ana es una chica muy decidida, sabe perfectamente lo que quiere y no quiere en su vida, por lo que, con su fuerte carácter y sus momentos de inmadurez, va a dar mucho juego a la trama. Asimismo, en el otro extremo tenemos a Mario, un chico que, con su carácter maduro y amigable, parece ser el polo opuesto de nuestra protagonista. Sin embargo, como era de esperar, la atracción que comenzó en Roma no se ha esfumado, por lo que tendrán que buscar una manera de mantenerla a raya mientras comparten su tiempo en la casa-palacio. Si serán capaces o no, ya os lo dejo a vosotros, pero creo que todos nos hacemos una idea de lo que puede salir de ahí, ¿verdad?
Tengo que reconocer que no había leído nada de la autora hasta ahora, pero no me cabe duda de que repetiré muy pronto. La narración es sencilla, pero cuenta con descripciones detalladas que aportan a la novela ese punto de realidad que tanto me ha gustado, porque me he podido imaginar la casa-palacio de Los Tulipanes como si la tuviera delante, incluso sin la ayuda de los planos que se pueden encontrar en la página web del club de Las Tulipanes. Sin embargo, y solo por sacarle un pequeño aspecto negativo que me ha terminado decepcionando, me hubiera gustado mucho que la autora hubiera extendido un poco más ciertas escenas, sobre todo una en concreto de la que, obviamente, no voy a hablar para evitar spoilers, pero creo que hubiera sido muy interesante ver cómo los protagonistas superan ese bache y no hacer un salto en el tiempo hasta unos meses después. No obstante, este es solo un pequeño detalle porque he disfrutado de la lectura mucho más de lo que esperaba y, no lo puedo negar, me he quedado con muchas ganas de más. Además, me ha parecido muy interesante y original cómo las autoras han añadido códigos QR al final de algunos capítulos que nos redirigen a algunas secciones de la página web, donde podemos encontrar material muy interesante, como los planos de la casa-palacio de Los Tulipanes o relatos adicionales, entre otros muchos contenidos de la saga. Y digo autoras porque, a pesar de que esta primera entrega está escrita por Lucía de Vicente, el siguiente está escrito por Marion S. Lee, por lo que podemos considerar esta saga como una historia escrita a cuatro manos, a pesar de cada entrega está escrita por solo una de ellas.



