*Esta sinopsis es la oficial publicada por Roca Editorial.A la hora de tratar con fantasmas, hay normas. Una pena que Rea Hutchins no las conozca.Cuando su paciente preferida del psiquiátrico privado en que trabaja fallece, Ree Hutchins, estudiante de Psicología, lamenta la muerte de la anciana. Pero lo que más perturba a esta joven es un presentimiento, la sospecha de que algo antinatural la está persiguiendo.Un cazafantasmas aficionado, Hayden Priest, está convencido de que algo acecha a Ree. Incluso Amelia Gray, conocida en Charleston como la Reina del cementerio, percibe una oscuridad extraña. Empujada por una fuerza que es incapaz de comprender, Rea destapa un viejo secreto y consigue que las almas abandonadas por fin descansen en paz, antes de que la encierren para siempre...
En este relato de menos de cien páginas, nos encontramos con Ree Hutchins, estudiante de psicología y enfermera voluntaria del hospital psiquiátrico Milton H. Farrante, que, tras la muerte de una de sus pacientes, se da cuenta de que uno de sus profesores y director del hospital esconde algo que tiene mucho que ver con la paciente fallecida y el cementerio Oak Grove. A través de esta aventura, se encontrará con Hayden Priest, un cazafantasmas aficionado que está buscando actividad paranormal en el cementerio y que, debido a su pasado, sentirá la necesidad de ayudarla.
Como podemos ver, Amelia Gray, la protagonista de La restauradora, no es la protagonista esta vez. Es más, solo aparece en contadas ocasiones, siendo un personaje muy secundario. Sin embargo, esto no ha hecho más que fascinarme, ya que la presencia de Amelia no hubiera tenido ningún sentido y, si hubiera tenido más protagonismo, probablemente ese sentimiento algo siniestro que ha estado presente durante todo el relato no hubiera tenido lugar. Y es que es ese toque de romanticismo y oscuridad que rodea a los protagonistas, Ree y Hayden, lo que hace de este relato algo especial y algo muy diferente a lo que encontramos, por lo menos, en la primera entrega de la saga, hecho que ha conseguido que no haya podido parar de leer. Apenas se profundiza en los protagonistas, solo tenemos unas pequeñas pinceladas de lo que pueden ser sus personalidades, pero para mí ha sido suficiente como para entender sus acciones y cogerles cariño, por lo que, en este caso, no lo veo como algo negativo. Además, conocemos un poco más sobre aquello que ya conocimos en La restauradora, como el secreto que se esconde en el cementerio o la Orden del Ataúd y la Zarpa, aunque de esto último la autora nos vuelve a dejar con la miel en la boca, porque, sinceramente, no sé adónde quiere llegar con todo lo que está construyendo alrededor de esta historia. Cabe destacar, además, que me ha sorprendido que tenga un inglés bastante asequible, a excepción de unas cuántas palabras que he tenido que buscar, así que no cabe duda de que el idioma no va a ser un impedimento para continuar acompañando a Amelia Gray durante sus aventuras.
Es un libro muy corto que recomiendo leer después de La restauradora, no por posibles spoilers, que no los hay, ya que la trama se sitúa antes de lo que pasa en el primer libro, sino porque ha resultado ser muy interesante ir descubriendo más detalles después de haber leído el primero. Algunos de los personajes que aparecen en La restauradora, también aparecen aquí, por lo que es casi como viajar al pasado. Ya sabiendo lo que va a pasar, vemos cómo las apariencias engañan y… En fin, se me han puesto los pelos de punta más de una vez sabiendo todo lo que pasa después. Asimismo, creo que leer este primer relato y después leer La restauradora puede hacer que nos hagamos una idea equivocada de lo que vamos a encontrar teniendo en cuenta todo lo que pasa y lo que la autora nos muestra de los fantasmas en este relato, que es algo bastante más agresivo que lo que se nos muestra al comienzo de la saga. Por ello, creo que puede ser mucho más divertido leerlo después. No obstante, si queréis probar antes de empezar la saga porque no estáis seguros de leerla, leer este relato puede ser una gran forma de decidirse.







