Hace ocho años, Annie MacAllister dejó atrás su pueblo, su familia y a su novio, Tom, para cumplir su sueño de convertirse en cantante de country y vivir su música.Ahora, en medio de la peor crisis creativa de su vida, Annie ha vuelto a Greytown. Y las musas han decidido acompañarla.Hay tres cosas que Annie teme más que nada en el mundo: que su carrera se hunda por culpa de su falta de inspiración, volver a quedarse atrapada en el pueblo, y enfrentarse a Tom. Y va a tener que lidiar con todas a la vez. Porque hay heridas que parecen curadas, pero no lo están, a pesar de los años y de los vaivenes de la vida. Y por eso lo más sensato sería marcharse, pero no puede hacerlo. No, ahora que por fin ha vuelto a componer. ¿Y si se marcha y las musas la abandonan? Necesita un nuevo disco, y no desistirá hasta haber escrito las canciones necesarias para grabarlo.
martes, 7 de diciembre de 2021
Reseña • Annie MacAllister ha vuelto, de Lucía Herrero
jueves, 30 de septiembre de 2021
Reseña • No desaparezcas, de Marta Madrid Ribas
Alma tiene 17 años y solo anhela meterse en su caparazón, entre libros y dibujos. En el instituto vuelve a cruzarse con Max, su mejor amigo de la infancia del cual se distanció al empezar la secundaria. Al saber que el chico está pasando por un momento complicado, Alma no dudará en tenderle su mano. El instituto es una etapa dura de superar y el proceso pondrá a pruebas sus sentimientos y todo lo que saben de la amistad, el amor... y la vida. ¿Conseguirán superarlo juntos o se romperán en mil pedazos?
Si algo me ha aportado Twitter en los últimos meses, es conocer a nuevos autores autopublicados. Como ya sabéis, no hay nada que me guste más que descubrir nuevas historias, por lo que no me corto un pelo a la hora de adquirir libros autopublicados, ya que mi experiencia en general siempre ha sido muy buena. Por ello, hoy os vengo a hablar de un libro que descubrí en Twitter gracias a la propia autora. Os hablo de No desaparezcas de Marta Madrid Ribas, una novela corta que ha llegado a lo más hondo de mi corazón.
Poco os puedo contar de la trama que no os destripe la lectura, pero, en resumidas cuentas, Alma y Max se reencuentran en el instituto cuando este último está pasando por un mal momento. Mientras los demás lo único que saben hacer es alejarse, para Max, Alma es la luz que intenta iluminar un poco el oscuro túnel en el que se encuentra, lo que hace que entre ambos vuelva a nacer esa amistad que creían perdida.
Esta pequeña premisa nos abre las puertas a una montaña rusa de emociones y es que es importante destacar que trata temas muy delicados como puede ser la depresión o el suicidio. Tratándose de una historia juvenil me ha sorprendido y encantado a partes iguales cómo la autora afronta estos temas sin tapujos, ya que, seamos sinceros, aunque este tipo de problemáticas tiene cada vez más visibilidad en la literatura juvenil, pocas son las veces en las que se les da un verdadero protagonismo tratándolo como lo que son, problemas muy graves que mucho adolescentes han sufrido en silencio, porque sencillamente no se les toma en serio. Es gracias a estos problemas que muchos tratarían “de adolescentes” que el lector es capaz de simpatizar y conectar con los protagonistas, ya que todos en menor o mayor medida hemos experimentado algo parecido.
Tengo que reconcer que no suelo leer muchas novelas cortas, porque, las que he leído, siempre me han dejado un poco fría. Las cosas pasan demasiado rápido, no hay tiempo para conectar con los personajes y, sencillamente, me quedo con muchas ganas de más. Para mi sorpresa, No desaparezcas ha hecho que me vuelva a reconciliar con las novelas cortas, porque no ha pasado nada de eso. Bueno, sí, lo último sí, es imposible no querer quedarse al lado de los protagonistas y saber cómo les está yendo la vida después de todo lo que hemos vivido a su lado, pero esto viene avivado por ese cariño que va creciendo en el lector a lo largo de la lectura, no por la falta de profundidad en la trama. Al tratarse de una novela tan corta que, además, engancha tanto, es imposible no devorarla. Sin embargo, Marta Madrid no se anda con rodeos y narra lo justo y necesario para que no parezca que todo pasa demasiado rápido.



