Antonia Scott (1/3)
Ediciones B
560 páginas
9 788466 664417
Antonia Scott es especial. Muy especial.No es policía ni criminalista. Nunca ha empuñado un arma ni llevado una placa, y, sin embargo, ha resuelto decenas de crímenes.Pero hace un tiempo que Antonia no sale de su ático de Lavapiés. Las cosas que ha perdido le importan mucho más que las que esperan ahí fuera.Tampoco recibe visitas. Por eso no le gusta nada, nada, cuando escucha unos pasos desconocidos subiendo las escaleras hasta el último piso. Sea quien sea, Antonia está segura de que viene a buscarla.Y eso le gusta aún menos.
Probablemente, si vivís en España, os habréis topado con este libro en cada librería durante los últimos dos años. La verdad es que tiene una de esas sinopsis que no cuentan mucho, por lo que, a pesar de verlo en todos lados, no sabía si animarme a leerlo o no, sobre todo si tenemos en cuenta la mala experiencia que tengo con libros de este tipo, en los que, no solo son muy aclamados por el público, sino que, también tienen una gran campaña de marketing detrás. Ya me pasó en su momento con La chica del tren, así que tenía mis reticencias, aunque al mismo tiempo luchaba con la curiosidad por ver qué historia española había enamorada a tanta gente. Por ello, cuando me lo regalaron estas navidades, no tardé mucho en sumergirme entre sus páginas.
Creo que el hecho de que la sinopsis no cuente mucho sobre la historia ha tenido un gran resultado en mi lectura, por lo que veo justo que vosotros os enfrentéis a esta historia tal y como lo he hecho yo: con una idea muy vaga de lo que te puedes encontrar entre sus páginas. Así a grandes rasgos, es una novela policiaca, un thriller, un género que me encanta, con una protagonista muy fuerte y fuera de lo común, la agente Antonia Scott que, debido al desenlace de un caso anterior, ha decidido apartarse de su puesto de trabajo para lamerse las heridas. Por otro lado, Jon, un oficial de policía que NO está gordo (nótese la ironía, los que habréis leído la novela lo entenderéis) que, por motivos que no os voy a desvelar, es apartado de su cargo y que, gracias a Mentor, se ve inmiscuido en un caso importante junto a Antonia Scott. Este personaje es vasco, por lo que hay muchas referencias al euskera (o vascuence), que le aporta al lector un toque más de cercanía y la verdad es que también aporta un toque de gracia a la novela.
Me ha sorprendido muy gratamente la narración del autor, ya que me esperaba una forma de narrar un poco más compleja y, en ocasiones, algo pesada, pero estaba totalmente equivocada, porque me he encontrado con todo lo contrario: una narración ligera y sencilla que te atrapa y no te suelta hasta que ya todo se ha desencadenado y ya resulta imposible dejar de leer. E incluso, a medida que el caso al que se tienen que enfrentar avanza y se vuelve más complejo, en ocasiones el autor opta por una narración bastante detallada, con una crudeza que pone los pelos de punta. Y lo que me ha dejado a cuadros: los giros argumentales en la trama. Unos giros que no se ven venir. Al igual que los protagonistas, sabemos que nos falta algo para encajar todas las piezas y, a pesar de tenerlo delante de nuestras narices, no somos capaces de adelantarnos a ellos, o al menos eso me ha pasado a mí.
Sin embargo, ha habido un aspecto que no me ha terminado de convencer, y es que el autor no hace tanto hincapié en por qué el malo actúa como tal. Normalmente, en este tipo de novelas (o incluso en series o películas) siempre se dedica un pequeño momento a explicar por qué el antagonista actúa como tal, y, en esta ocasión, esto no sucede. Es verdad que esta novela es solo una primera parte, pero este caso ya está cerrado, o al menos eso es lo que parece, por lo que me da la sensación de que esa explicación no va a llegar nunca. Con respecto al final, este primer caso está resuelto, pero también se deja entrever un pequeño hilo por el que va a tirar la segunda parte, por lo que tengo muchas ganas de saber qué les espera a nuestros protagonistas en Loba negra.
En conclusión, si os gustan los thriller, este no se os puede escapar. Con una narración ligera y, en ocasiones, dura y mordaz, Juan Gómez Jurado logra crear una historia y unos personajes que atrapan, llegando incluso a jugar entre la realidad y la ficción haciendo que el lector se meta en la trama casi como si fuera un personaje más.




