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jueves, 3 de febrero de 2022

Reseña • Manual para días rojos, de Paula Ramos

Manual para días rojos de Paula Ramos
Ellas (1/3)
Ediciones B
358 páginas
9 788466 668521
¿Has tenido días en los que piensas que tu vida se desmorona y no encuentras tu lugar en el mundo? ¿Estás en la treintena y todavía (sí, TODAVÍA) no tienes ni idea de dónde quedaron esos sueños que ibas a cumplir? ¿Tropiezas constantemente, cómo decirlo, con ese pedrusco que es la vida? Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, esta novela es para ti.
Cuando el personaje de Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes tenía un día rojo, cogía un taxi y desayunaba frente al escaparate de la joyería Tiffany's. Pero, como te podrás imaginar, yo no vivo en Manhattan, sino en un piso de alquiler en Madrid. No estoy en mi mejor momento, así que hice caso a mis amigas y decidí volver al pueblo que me vio crecer para pasar allí las vacaciones de Navidad. La idea era sencilla: desconectar, relajarme y reflexionar; pero ya sabes que nada sale NUNCA como planeas. Aunque quizá debería haberlo sospechado, por mi maldita mala suerte. Y es que, a pesar de los buenos ratos tomando copas con las chicas y los divertidos momentos con mi familia, no paro de toparme una y otra vez con ÉL.
Llevaba con ganas de volver a leer algo de Paula Ramos desde que acabé la bilogía Abril, compuesta por Firmado, Abril y Cartas para Abril, hace ya unos cuantos años. Sin embargo, nunca lo llegué a hacer hasta ahora –no me juzguéis, mi ritmo de lectura se ha visto gravemente comprometido en los últimos años–, pero no ha sido por falta de ganas, porque la bilogía Abril es una de mis historia favoritas. El caso es que empecé Manual para días rojos con muchas ganas e ilusión por volver a reencontrarme con la pluma de la autora, además no paraba de leer muy buenas críticas que no hacían más que avivar esas expectativas. No obstante, no ha sido cómo esperaba porque, como se veía venir, esas expectativas tan altas me han jugado una mala pasada y es que, aunque lo he disfrutado, no ha sido tanto como esperaba.

En Manual para días rojos nos metemos de lleno en la vida de Elsa, nuestra protagonista, justo a su grupo de amigas: Gala, Nagore y Diana. La vuelta al pueblo por las vacaciones de Navidad, un pueblo del que siempre deseó escapar, hace que Elsa vuelva a replantearse muchas cosas, sobre todo cuando se reencuentra con ÉL, el que pensaba que era el amor de su vida. En general, poco os puedo contar, porque estamos ante una trama bastante sencilla en la que, sobre todo, destacan sus personajes.

Y hablando de personajes... Por un lado, nuestra protagonista, Elsa, tiene una personalidad muy diferente a la que estamos acostumbrados a encontrar en este tipo de novelas, al menos como centro de la trama. Es muy gruñona, no muy cariñosa, muy dramática y un tanto fría. Sin embargo, esa actitud contrasta con su pastosidad y gracia, lo que hace que poco a poco se le vaya cogiendo cariño a pesar de su personalidad algo complicada. No he congeniado especialmente con ella, ya que en muchas ocasiones me daban ganas de darle una patada en el culo para que espabilara –que tengamos las dos una personalidad tan dispar tiene mucho que ver con esto–, pero me ha gustado mucho especialmente porque es un personaje femenino que no se suele ver mucho como protagonista, y eso, quiera o no, es un soplo de aire fresco para mí. Asimismo, Elsa está acompañada de su familia: sus padres, Nina, Aitor, Loren, Lydia y, por supuesto, Milo, su gato. Una familia de lo más divertida y variopinta. Sus amigas, por otro lado, se mantienen en un segundo plano y, aunque se deja intuir un poco por donde van a ir los tiros, poco sabemos sobre ellas. Será en los próximos libros cuando las conoceremos más a fondo: a Diana en Instrucciones para días rosas –ya a la venta– y a Nagore en Consejos para días azules –próxima publicación en mayo de este mismo año–. Gala es la única que no cuenta con su propio libro, pero entiendo que se le va a ir conociendo un poco más de la mano de sus amigas. No os voy a negar que muero por leer sus historias.

Y no, no me estoy olvidando de que Manual para días rojos es una novela romántica –o lo es según la editorial–, y es que todavía no he hablado de ese ÉL con el que se reencuentra Elsa. Se trata de Cole, su primer amor y el mejor amigo de su hermano. Sinceramente, poco os puedo contar de él, porque lo conocemos a través de los ojos de Elsa y... bueno, Elsa ya lo conoce –o eso cree–, así que he sentido que se ha dejado pasar una oportunidad muy grande para llegar a conocer realmente a Cole. Prácticamente no sabemos mucho sobre su relación pasada, cómo eran juntos ni nada por el estilo, solo el porqué lo dejaron y el ahora, así que me he quedado con una sensación muy vaga de lo que debería haber sido este personaje. Y esto viene ligado a el porqué me ha parecido que Manual para días rojos no es una novela romántica o al menos no una al uso. La interacción entre Elsa y Cole me ha parecido mínima como para considerarse como tal, y es que en una novela romántica busco que el romance sea el tema principal en lo que se centre la trama, pero, en este caso, lo principal es Elsa y sus problemas existenciales –aquellos que ya se dejan intuir en la propia sinopsis–. Por no hablar de la falta de química entre ambos personajes, aunque esto puede ser un efecto colateral de lo anterior. 

Son esos pequeños aspectos lo que han hecho que no disfrutara tanto de esta lectura como esperaba. Sin embargo, no ha sido una lectura desastrosa ni mucho menos. La autora logra trasladarnos a la época navideña de una forma muy sutil, pero muy certera –toda la trama tiene lugar entre el 20 de diciembre y el 13 de enero–, por lo que leerlo en esta época del año ha sido toda una delicia. Si tienes mono de Navidad, probablemente te apetezca darle una oportunidad. Está narrado en primera persona de forma muy coloquial –sin llegar en ningún momento a ser vulgar–, es casi como si la protagonista estuviera contando su historia a su mejor amiga que, en este caso, somos nosotros, los lectores, ya que se dirige a nosotros directamente en más de una ocasión, un gesto que me ha hecho mucha gracia y le ha aportado un toque muy divertido a la lectura

En conclusión, Manual para días rojos, si bien me ha terminado decepcionando debido a las altas expectativas, me ha parecido una lectura muy ligera y, en ocasiones, muy divertida. Además, con una ambientación navideña que transporta al lector desde el minuto uno y una protagonista que no deja indiferente a nadie. No caigáis como yo y dejéis que las expectativas os jueguen una mala pasada. Espero que podáis disfrutar de esta historia como se merece.



Libros que componen la trilogía:

1. Manual para días rojos
2. Instrucciones para días rosas
3. Consejos para días azules

 



Ana


viernes, 19 de febrero de 2021

Reina roja, de Juan Gómez-Jurado

Reina roja de Juan Gómez Jurado
Antonia Scott (1/3)
Ediciones B
560 páginas
9 788466 664417
Antonia Scott es especial. Muy especial.
No es policía ni criminalista. Nunca ha empuñado un arma ni llevado una placa, y, sin embargo, ha resuelto decenas de crímenes.
Pero hace un tiempo que Antonia no sale de su ático de Lavapiés. Las cosas que ha perdido le importan mucho más que las que esperan ahí fuera.
Tampoco recibe visitas. Por eso no le gusta nada, nada, cuando escucha unos pasos desconocidos subiendo las escaleras hasta el último piso. Sea quien sea, Antonia está segura de que viene a buscarla.
Y eso le gusta aún menos.
Probablemente, si vivís en España, os habréis topado con este libro en cada librería durante los últimos dos años. La verdad es que tiene una de esas sinopsis que no cuentan mucho, por lo que, a pesar de verlo en todos lados, no sabía si animarme a leerlo o no, sobre todo si tenemos en cuenta la mala experiencia que tengo con libros de este tipo, en los que, no solo son muy aclamados por el público, sino que, también tienen una gran campaña de marketing detrás. Ya me pasó en su momento con La chica del tren, así que tenía mis reticencias, aunque al mismo tiempo luchaba con la curiosidad por ver qué historia española había enamorada a tanta gente. Por ello, cuando me lo regalaron estas navidades, no tardé mucho en sumergirme entre sus páginas.

Creo que el hecho de que la sinopsis no cuente mucho sobre la historia ha tenido un gran resultado en mi lectura, por lo que veo justo que vosotros os enfrentéis a esta historia tal y como lo he hecho yo: con una idea muy vaga de lo que te puedes encontrar entre sus páginas. Así a grandes rasgos, es una novela policiaca, un thriller, un género que me encanta, con una protagonista muy fuerte y fuera de lo común, la agente Antonia Scott que, debido al desenlace de un caso anterior, ha decidido apartarse de su puesto de trabajo para lamerse las heridas. Por otro lado, Jon, un oficial de policía que NO está gordo (nótese la ironía, los que habréis leído la novela lo entenderéis) que, por motivos que no os voy a desvelar, es apartado de su cargo y que, gracias a Mentor, se ve inmiscuido en un caso importante junto a Antonia Scott. Este personaje es vasco, por lo que hay muchas referencias al euskera (o vascuence), que le aporta al lector un toque más de cercanía y la verdad es que también aporta un toque de gracia a la novela. 

Me ha sorprendido muy gratamente la narración del autor, ya que me esperaba una forma de narrar un poco más compleja y, en ocasiones, algo pesada, pero estaba totalmente equivocada, porque me he encontrado con todo lo contrario: una narración ligera y sencilla que te atrapa y no te suelta hasta que ya todo se ha desencadenado y ya resulta imposible dejar de leer. E incluso, a medida que el caso al que se tienen que enfrentar avanza y se vuelve más complejo, en ocasiones el autor opta por una narración bastante detallada, con una crudeza que pone los pelos de punta. Y lo que me ha dejado a cuadros: los giros argumentales en la trama. Unos giros que no se ven venir. Al igual que los protagonistas, sabemos que nos falta algo para encajar todas las piezas y, a pesar de tenerlo delante de nuestras narices, no somos capaces de adelantarnos a ellos, o al menos eso me ha pasado a mí.

Sin embargo, ha habido un aspecto que no me ha terminado de convencer, y es que el autor no hace tanto hincapié en por qué el malo actúa como tal. Normalmente, en este tipo de novelas (o incluso en series o películas) siempre se dedica un pequeño momento a explicar por qué el antagonista actúa como tal, y, en esta ocasión, esto no sucede. Es verdad que esta novela es solo una primera parte, pero este caso ya está cerrado, o al menos eso es lo que parece, por lo que me da la sensación de que esa explicación no va a llegar nunca. Con respecto al final, este primer caso está resuelto, pero también se deja entrever un pequeño hilo por el que va a tirar la segunda parte, por lo que tengo muchas ganas de saber qué les espera a nuestros protagonistas en Loba negra.

En conclusión, si os gustan los thriller, este no se os puede escapar. Con una narración ligera y, en ocasiones, dura y mordaz, Juan Gómez Jurado logra crear una historia y unos personajes que atrapan, llegando incluso a jugar entre la realidad y la ficción haciendo que el lector se meta en la trama casi como si fuera un personaje más.
Puedes encontrarme en:
lovelyreadcontact@gmail.com

Ana

jueves, 21 de enero de 2021

¿Qué estoy leyendo? #1

Hace casi una semana que no publico nada, pero las cosas han cambiado mucho desde la última entrada que publiqué. Me han dado la oportunidad de realizar mis prácticas de Máster en este primer cuatrimestre, por lo que se me ha juntado con los exámenes y trabajos finales. Ya os imaginaréis cómo estoy... Por suerte, todo esto acabará a principios de febrero, por lo que para esas fechas estaré de vuelta por aquí. Debido a esto, os vengo a enseñar el libro que estaré leyendo durante estos días (si es que me queda algo de tiempo libre). 
Antonia Scott es especial. Muy especial.
No es policía ni criminalista. Nunca ha empuñado un arma ni llevado una placa, y, sin embargo, ha resuelto decenas de crímenes.
Pero hace un tiempo que Antonia no sale de su ático de Lavapiés. Las cosas que ha perdido le importan mucho más que las que esperan ahí fuera.
Tampoco recibe visitas. Por eso no le gusta nada, nada, cuando escucha unos pasos desconocidos subiendo las escaleras hasta el último piso.
Sea quien sea, Antonia está segura de que viene a buscarla.
Y eso le gusta aún menos.

Este libro fue una sorpresa por Papá Noel, ya que hacía tiempo que quería leerlo, pero no esperaba para nada recibirlo. Aunque llevo muy poco, lo que llevo leído hasta ahora me está gustando mucho. ¡Estoy deseando descubrir con qué nos sorprende el autor!

¿Y vosotros? ¿Lo habéis leído?
¿Os llama la atención?

Ana