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lunes, 6 de junio de 2022

Wrap Up • Abril y mayo 2022

Abril y mayo fueron unos meses muy moviditos y, obviamente, mi ritmo de lectura se vio muy afectado. Apenas llegué a las tres lecturas al mes. Sin embargo, aunque abril fue un mes en el que no disfruté de ninguna lectura memorable, mayo fue todo lo contrario. Continué la trilogía 'Sombra y hueso', que me fascinó principalmente por la evolución de su protagonista, me maravillé con la minuciosa documentación de A la caza de Jack el Destripador y acabé cerrando el mes con la que se ha convertido en una de mis bilogías favoritas: la segunda parte de 'Contra el viento del norte', Cada siete olas. Junio no ha empezado mal en cuanto a lecturas, pero sí que lo he empezado con el Covid, así que no sé hasta qué punto se va a ver afectadas mis lecturas. ¡Ya os contaré!

Abril

 Voz de Christina Dalcher • RESEÑA
 After the Game (The Field Party #3) de Abbi Glines • RESEÑA
 El Lobo y la Rosa (Destinos en la Tormenta #1), de Zahara C. Ordóñez • PRÓXIMAMENTE • 3/5

Mayo

 Asedio y Tormenta (Sombra y hueso #2) de Leigh Bardugo • PRÓXIMAMENTE • 4,5/5
 A la caza de Jack el Destripador (A la caza de Jack el Destripador #1) de Kerri Maniscalco • PRÓXIMAMENTE • 4/5
 Cada siete olas (Contra el viento del norte #2), de Daniel Glattauer • PRÓXIMAMENTE • 5/5

¿Qué tal va vuestro año? ¿Habéis leído alguno de estos?
¿Me recomendaríais alguna de vuestras últimas lecturas? 
Ana

martes, 3 de mayo de 2022

Reseña • Voz, de Christina Dalcher

Voz de Christina Dalcher
Autoconclusivo
Roca
350 páginas
9 788417 305390
Si no os gusta saber mucho sobre la trama, no os recomiendo leer esta sinopsis. Podéis leer la reseña sin problemas.
Cien al día. Ni una más. Esa es la cifra de palabras que la neurolingüística Jean McClellan y el resto de mujeres tienen derecho a pronunciar cada día. Una sola palabra por encima de esa cifra y cientos de voltios de electricidad recorrerán las venas de cualquier mujer que se atreva a sobrepasarla. Ese es el mandato del nuevo gobierno. Las mujeres no pueden escribir, los libros les han sido prohibidos, sus cuentas bancarias han sido transferidas al hombre de la familia más cercano y se han suprimido todos los empleos para las mujeres. 
Pero cuando el hermano del presidente sufre un extraño ataque, a Jean le devuelven temporalmente el derecho a trabajar y a hablar más de 100 palabras al día, con el objetivo de que continúe investigando la cura de la afasia, un extraño trastorno de una parte del cerebro que controla el lenguaje. 
Pronto Jean descubrirá que la están utilizando y que ha pasado, sin saberlo, a formar parte de un plan mucho más grande, cuya intención no es encontrar la cura de la afasia, sino inducirla. ¿El objetivo final? Eliminar por completo las voces de las mujeres. 
Voz de Christina Dalcher se publicó en 2019 en España de mano de Roca Editorial. Fue un libro que me llamó la atención desde que lo vi entre las novedades, no solo por su portada que, con el título en letras rojizas ocupando toda la cubierta es imposible que no llame la atención, sino por su sinopsis que prometía una distopía mucho más cercana a la realidad de lo que estaba acostumbrada a leer. Sin embargo, las críticas que empezaban a pulular por la red en ese entonces no eran muy favorecedoras y las ganas de leerlo se fueron evaporando muy poco a poco. Hasta este año, por supuesto, ya que, aunque tenía totalmente olvidada la existencia de esta historia, una muy buena oferta me hizo recordar las ganas que le tenía, así que poco tardé en hincarle el diente. Ahora entiendo el porqué de las “no muy buenas” críticas y es que, sin duda, es una distopía diferente

El feminismo está a la orden del día. Y menos mal porque leer este tipo de historias da un miedo atroz. En Voz, Christina Dalcher nos presenta un Estados Unidos alternativo en el que a la mujer se le ha quitado la voz. Sí, un contador en un brazalete obligatorio para todas las mujeres se encarga de contar las palabras dichas durante al día. Si te pasas de las cien palabras, recibes una descarga. Así de simple. El Movimiento Puro ha arrasado en Estados Unidos y todo se ha tenido que adaptar a una sociedad sin mujeres. La vida de Jean McClellan ha dado un giro de 180º ya que, aun siendo una de las mejores investigadoras de neurolingüística del país, ha tenido que abandonar por completo su trabajo para dedicarse a su marido y sus hijos. Unos hijos que, además, empiezan a parecerse mucho a los defensores del Movimiento Puro. Sin embargo, un accidente del presidente que le ha terminado provocando una afasia hace que tengan que acudir a la Dra. McClellan para encontrar una cura. Una oferta muy prometedora que puede conseguirle algo de libertad, pero de la que irremediablemente sospecha tras ver la magnitud de lo invertido. ¿Querrán realmente revertir la afasia? ¿O provocarla?

Cuando pensamos en distopía, normalmente se nos viene a la cabeza dos cosas: acción y mucho ritmo, o al menos eso es lo que se me viene a mí. ¿Cuál es el problema? Pues que esta no es para nada así. Es más, es todo lo contrario. Estoy acostumbrada a leer distopías juveniles o new adult, pero poco he leído sobre distopías dirigidas a un público adulto, así que adentrarme en estas páginas ha sido algo completamente nuevo para mí. Y es que, cuando esperaba una lectura adictiva, repleta de acción, me he encontrado con una historia que sigue un ritmo muy lento en la que la acción brilla por su ausencia (o al menos está enclaustrada en apenas un capítulo casi al final). Quizá por ello esta no haya sido la lectura que esperaba –es lo que tienen los estereotipos y los conceptos erróneos–. No obstante, tampoco ha sido una mala lectura, ya que la sociedad que nos presenta, aunque pueda parecer una a la que es casi imposible que lleguemos como sociedad al hacernos una idea de lo que vamos a encontrar, la autora consigue que dé realmente miedo. No porque se trate de una historia de terror, porque obviamente no lo es, sino porque está todo tan bien atado que, sabiendo cómo se ha llegado a la situación que nos plantea la autora, tampoco parece una trama tan descabellada. Probablemente eso haya sido lo que ha salvado esta lectura: la realidad y cercanía que trasmite la historia. Una realidad que, tal y como va el mundo, puede no ser tan disparatada.

La trama se desarrolla exactamente durante una semana. La protagonista ya nos lo adelanta en la primera frase del primer capítulo e incluso nos spoilea casi el final, pero lo que realmente no sabemos es cómo es esta nueva sociedad y qué va a pasar para llegar a ese final que ya nos adelantan. Está narrada en primera persona por Jean McClellan, por lo que vivimos todo desde su experiencia y su punto de vista. A través de ella conocemos cómo ha cambiado la sociedad y cómo ha afectado a todo el mundo, desde las mujeres –las grandes víctimas de esta historia– hasta sus maridos e hijos. Aunque su actitud es más bien pasiva al principio, algo que ella misma reconoce y se arrepiente de ello, poco a poco va evolucionando hasta mostrar una actitud mucho más valiente y decidida, algo que me ha gustado mucho. No obstante, esa actitud pasiva viene también motivada por la imposibilidad de rebelarse y acabar con esa situación, lo que conlleva también cierto ritmo apático durante la primera parte de la novela. Hay que destacar además que al estar narrada desde su punto de vista nos podemos encontrar con cierto lenguaje lingüístico y neurolingüístico que, quizá, no todo el público general sea capaz de entender. Sin embargo, por suerte, su uso no es excesivo. Asimismo, tenemos otros personajes muy importantes, como Patrick (el marido de Jean), personaje que me ha gustado mucho por lo incomprendido que parece a ojos de su mujer, los hijos que tiene con este –Steven, los gemelos y Sonia- y, por supuesto, Lorenzo (su amante), aunque hay que reconocer que, para nuestra desgracia, no se profundiza en ellos como realmente pide la trama. Esto se nota sobre todo al llegar al final. Quizá lo esperaba de otra forma, ya que ciertos personajes –que realmente no conocemos tanto– pasan a tener un protagonismo decisivo. Entiendo que la trama no podía haber acabado de otra forma teniendo en cuenta la situación, pero sí he echado en falta más detalles sobre todo lo sucedido en esas últimas páginas. Ha sido un final agridulce.

En conclusión, Voz de Christina Dalcher ha sido una lectura que, si bien no ha sido lo que esperaba, me ha puesto el vello de punta. A través de estas páginas y gracias a un ritmo bastante lento, la autora nos va mostrando de mano de la protagonista cómo las mujeres no solo se han visto relegadas al cuidado de la casa y los niños, sino que han sido silenciadas y castigadas por ser simplemente mujeres. Una lectura que, sin serlo, puede llegar a ser muy aterradora.


Podéis encontrar a la autora en:

Twitter → @CV_Dalcher
Goodreads → Christina Dalcher






Ana