Aprender a sentir y pensar positivo es una inversión sumamente rentable para vencer en la batalla contra el pesimismo y desarrollar al máximo las posibilidades de vivir sanos y felices. En el diálogo con el lector que constituye este libro, el psiquiatra Luis Rojas Marcos repasa la historia del pensamiento positivo; detalla los ingredientes que distinguen la disposición optimista de la pesimista; explora las fuerzas que forjan nuestro temperamento –el equipaje genético, los rasgos del carácter y los calores culturales–; identifica los venenos más dañinos para el optimismo –la indefensión crónica y la depresión—, describe las estrategias de probada eficacia para fomentar la disposición optimista realista y examina la influencia del optimismo en las relaciones con otras personas, en la salud y en el trabajo.
lunes, 9 de agosto de 2021
Reseña • La fuerza del optimismo, de Luis Rojas Marcos •
jueves, 5 de agosto de 2021
Novedades de agosto 2021
¿Os llama alguno la atención?
¿Cuál tenéis pensado adquirir si o si? ¡Os leo!
Ana
lunes, 2 de agosto de 2021
Booktag • El helado
Polo: Libro que te llevarías de vacaciones
Helado de Sandwich: Saga que planeas empezar o continuar
Sorbete: Libro que consideras imprescindible para este verano
Granizado: Libro que releerías este verano
¿Habéis leído alguno? ¿Qué libros os acompañarán este verano? ¿Me recomendaríais alguno?Ana
jueves, 29 de julio de 2021
Reseña • La restauradora, de Amanda Stevens •
Amelia Gray tiene veintisiete años y desde los quince puede ver fantasmas. Heredó el don (o maldición) de su padre. A través de él también supo las reglas que todo médium debe respetar para poder serlo y llevar una vida tranquila: no alejarse de los campos santos; ignorar la presencia de fantasmas a su alrededor, aunque quieran hacerse presentes; no relacionarse con personas a las que los espíritus acechan.Amelia se dedica a restaurar cementerios de valor histórico artístico y con ellos cumple con una de las reglas que su padre le impuso en su momento también consigue llevarlas a rajatabla. Esto es, hasta que todo cambia.Un asesinato e uno de los cementerios en los que está trabajando la pone en contacto con un detective acechado. Y hay algo que la empuja a estar cerca de él, a pesar del peligro al que casi de inmediato se ve sometida. Los fantasmas del detective empezarán a amenazarla y ella deberá elegir entre sus sentimientos y su propia seguridad.
Amelia Gray, tal y como indica el nombre de esta novela, es restauradora de cementerios. Su vida siempre ha estado ligada a ellos debido al trabajo de su padre y fue en uno dónde descubrió su don, ya que es capaz de ver fantasmas. Sin embargo, este don, si es que realmente se puede llamar así, también se puede convertir en una pesadilla, por lo que, durante toda su vida, se ha visto obligada a seguir las normas y recomendaciones de su padre. Una de esas reglas está a punto de romperla, ya que nunca debe acercarse a un acechado, por lo que, cuando John Devlin la contacta tras encontrarse un cadáver en el cementerio en el que ella está trabajando, esta se encuentra entre la espada y la pared, no solo por los fantasmas que acechan a Devlin, sino por la innegable atracción que parece surgir entre ellos.
A raíz de esta premisa, nos encontramos con dos personajes principales: Amelia Gray y John Devlin. Amelia es una chica con una vida social muy limitada, principalmente debido a las consecuencias del don que posee, un don, además, que solo conoce su padre y del que prácticamente no sabe nada, ya que lo único que le ha enseñado son las reglas que no se debe saltar para no meterse en problemas. Por ello, durante la mayor parte de esta novela la protagonista se va a dejar llevar por su instinto e impulsos, lo que hará que se pregunte qué es todo aquello que su padre no ha querido enseñarle. Por otro lado, tenemos a John Devlin, un hombre huraño atormentado por su pasado y acechado por dos fantasmas que, poco a poco, lo han ido consumiendo. Entre ambos nace una relación que se cuece a fuego lento, muy lento, que los coge desprevenidos, pero que he disfrutado tanto que me ha mantenido tan enganchada como el propio caso de asesinato. No puedo negar que al principio me recordaba un poco a la serie «Entre fantasmas», pero tengo que reconocer que estaba muy equivocada porque no tiene nada que ver. Asimismo, me ha fascinado cómo la autora lo ha hilado todo alrededor del “mundo” de los fantasmas, cómo estos pasan a través del velo al llegar el crepúsculo, un velo que separa nuestro mundo del más allá. Por no hablar de todos los detalles del trabajo de la protagonista que me ha parecido extremadamente interesante, y cómo la autora retrata a los propios fantasmas, no como algo terrorífico, sino como entes etéreos, casi angelicales, aunque en algunos se pueda atisbar algo de maldad.
Con respecto a la narración, a pesar de que la lectura comenzó un poco floja, esto no duró mucho ya que la historia que en un principio me había parecido lenta, de repente había pasado a seguir un ritmo vertiginoso, ocasionando que la devorara en apenas dos días. Y, aunque al llegar al final sabía lo que podía llegar a pasar, el desenlace me cogió completamente desprevenida, puesto que ya era demasiado tarde cuando caí en lo que realmente estaba pasando. Si bien me imaginaba quién podía estar detrás de todo, todos los detalles que se hilaban a su alrededor me cogieron por sorpresa, dejándome desorientada y fascinada a partes iguales. Todo parece indicar que esta solo ha sido una introducción, porque muchas de las preguntas que se han abierto se han quedado como tal. Todavía le queda mucho camino a nuestra reina del cementerio, como conocer el origen de su don o aclarar su relación con John Devlin y sus fantasmas, entre otras cosas. Cabe destacar que, a pesar de que los dos últimos libros no estén traducidos al español, si la saga sigue este ritmo, no dudaré en concluirla en inglés.
Ana
lunes, 26 de julio de 2021
Reseña • Promesas de sal y limón, de Lucía de Vicente •
Trabajar con un arquitecto no será lo más difícil, lo peor será enfrentarse al hombre que amenaza con derribar los muros de sus prejuicios.Ana Morales hace quince meses que está divorciada y aún no sabe qué hacer con su vida. Recibir en herencia, junto con sus tres amigas de la infancia, la casa-palacio de Los Tulipanes hará que su monótono mundo se desestabilice.El legado de su antigua profesora es un caramelo envenenado, pues las cláusulas que lo acompañan implican cambios radicales para las beneficiarias. Sin embargo, retomar relaciones casi olvidadas y convertir la casa-palacio en un hotel con encanto serán las tares más difíciles, lo complicado será llegar a un acuerdo con Mario Guerra. El reconocido arquitecto elegido por la difunta para llevar a cabo las obras de remodelación resulta ser el mismo hombre con el que un año antes compartió una tórrida noche en Roma.Mario no ha olvidado a Ana ni que ella desapareció sin despedirse de aquella habitación de hotel. Encontrarla como una de las herederas de Los Tulipanes lo hará enfrentarse a sus propios diablos, sobre todo, porque Ana será la diseñadora y decoradora de interiores de ese proyecto y esto los obligará a trabajar juntos para lograr un objetivo común.Solo el tiempo determinará si ambos están dispuestos a olvidar sus diferencias personales y retomar aquellos que creen que no ha dejado ninguna huella en sus corazones.
Tal y como se puede deducir, este primer libro está centrado en Ana y su historia con Mario, pero es una perfecta introducción para el resto de la saga, ya que podemos ver pinceladas del carácter de las demás miembros del club de Las Tulipanes: Beatriz, Gabriela y Patricia, que conoceremos con más detalle en las siguientes entregas y que, obviamente, estoy deseando leer; pero vamos a centrarnos en lo que nos compete, Ana y Mario, dos personajes que, aunque en un principio pensaba que no me agradarían, al final me han terminado ganando por completo. Ana es una chica muy decidida, sabe perfectamente lo que quiere y no quiere en su vida, por lo que, con su fuerte carácter y sus momentos de inmadurez, va a dar mucho juego a la trama. Asimismo, en el otro extremo tenemos a Mario, un chico que, con su carácter maduro y amigable, parece ser el polo opuesto de nuestra protagonista. Sin embargo, como era de esperar, la atracción que comenzó en Roma no se ha esfumado, por lo que tendrán que buscar una manera de mantenerla a raya mientras comparten su tiempo en la casa-palacio. Si serán capaces o no, ya os lo dejo a vosotros, pero creo que todos nos hacemos una idea de lo que puede salir de ahí, ¿verdad?
Tengo que reconocer que no había leído nada de la autora hasta ahora, pero no me cabe duda de que repetiré muy pronto. La narración es sencilla, pero cuenta con descripciones detalladas que aportan a la novela ese punto de realidad que tanto me ha gustado, porque me he podido imaginar la casa-palacio de Los Tulipanes como si la tuviera delante, incluso sin la ayuda de los planos que se pueden encontrar en la página web del club de Las Tulipanes. Sin embargo, y solo por sacarle un pequeño aspecto negativo que me ha terminado decepcionando, me hubiera gustado mucho que la autora hubiera extendido un poco más ciertas escenas, sobre todo una en concreto de la que, obviamente, no voy a hablar para evitar spoilers, pero creo que hubiera sido muy interesante ver cómo los protagonistas superan ese bache y no hacer un salto en el tiempo hasta unos meses después. No obstante, este es solo un pequeño detalle porque he disfrutado de la lectura mucho más de lo que esperaba y, no lo puedo negar, me he quedado con muchas ganas de más. Además, me ha parecido muy interesante y original cómo las autoras han añadido códigos QR al final de algunos capítulos que nos redirigen a algunas secciones de la página web, donde podemos encontrar material muy interesante, como los planos de la casa-palacio de Los Tulipanes o relatos adicionales, entre otros muchos contenidos de la saga. Y digo autoras porque, a pesar de que esta primera entrega está escrita por Lucía de Vicente, el siguiente está escrito por Marion S. Lee, por lo que podemos considerar esta saga como una historia escrita a cuatro manos, a pesar de cada entrega está escrita por solo una de ellas.































